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Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la
herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de
las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos
redención por su sangre, el perdón de pecados. Colosenses 1:12-13-14
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos
bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.
Efesios 1:3
La Palabra de Dios tiene que ser el fundamento de nuestras vidas. Fue
inspirada por el Espíritu Santo para ayudarnos a vivir mejor, para que
tengamos una mejor calidad de vida. Es un manual de instrucciones que nos
ayuda cuando no sabemos qué hacer y en ella se establecen los hechos y las
promesas de Dios para con nosotros.
Sin embargo, los cristianos muchos veces la ven igual que la ve el mundo,
como un libro de historia e inspiración. Pero la Biblia es más que eso:
sus palabras son vida a quienes la hayan (Proverbios 4:22ª).
Frecuentemente, sobre todo cuando estamos enfrentando situaciones o
problemas, buscamos las promesas de Dios para que nos sirvan para
inspiración y consuelo. Esto no está mal, pero tenemos que considerar que
la Palabra de Dios no es sólo promesas; la misma establece hechos,
realidades que son nuestras.
¿Cuál es la diferencia entre hechos y promesas?
Veamos primero las promesas. Según el diccionario VOX, la promesa es una
obligación que nos imponemos de hacer algún servicio o de dar alguna cosa;
es un augurio, señal, esperanza. Es un compromiso.
¿Qué dice Dios acerca de las promesas. 2 Corintios 1:20 porque
todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de
nosotros, para la gloria de Dios. La palabra promesas en el griego es
la palabra epaggelia, que significa anuncio que sale, comprometerse a
hacer algo, afirmar, aseverar, mantenerse, profesar, empeñar, jurar, dar
por seguro, certidumbre, certeza, garantía, seguridad de que se hará. Es
una seguridad divina que se llevará a cabo lo que dijo.
Al estudiar esta definición no podemos dejar de entender que su
significado claramente refleja que la promesa siempre señala hacia el
futuro. La comprensión del significado de promesa nos llena de fe y
esperanza. Entonces, ¿porqué algunas promesas no se reciben?.
Volvamos a la escritura en 2 Corintios 1:20. Es interesante ver que esta
escritura del griego como realmente lee es así: Porque según muchas
promesas son de Dios; en El ellas son sí, y en El son amén. La palabra
griega para sí es la palabra nai, que se utiliza en el griego una
partícula primaria que se refiere a una afirmación fuerte, de verdad,
confiable. Es la misma afirmación de Jesús cuando establecía algo que era
rotundamente real: De cierto, de cierto te digo... La palabra griega para
amén es la palabra apeitheia que es una afirmación fuerte, de algo que es
verdad, confiable. algo digno de confianza, en que se puede confiar
totalmente, cierto y verdadero, que no está sujeto a persuasión.
En Santiago 1:17 leemos Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende
de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra
de variación.
Las promesas que Dios nos ha dado son reales, verdaderas y siempre se van
a llevar a cabo (son en el sí y amén) siempre y cuando nosotros
estemos andando en EL. O sea que estemos viviendo una vida
consagrada, comprometida y totalmente obediente a El.
Muchas de las promesas de Dios son condicionales; esto es, si cumples la
condición, con lo requerido, serán recibidas.
¿Cuál es la diferencia con hechos?
Los hechos señalan al pasado y al presente. Es algo que se ha completado,
establecido. El diccionario secular lo define como algo que ha acontecido,
un acontecimiento, realmente, efectivamente, positivamente, verdaderamente,
en realidad, algo perfecto, acabado, cumplido.
En Juan 19:30 podemos ver la acción de algo acabado: Cuando Jesús hubo
tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza,
entregó el espíritu.
La versión original de la escritura en el griego lee Completado,
Acabado es. Aquí se usó la palabra griega teleo que significa final,
que se ha terminado, concluido, se ha saldado una deuda; efectuado,
completado, cumplido, expirado, pagado. La raíz principal de esta palabra
lo es telos, que significa algo que se ha enviado a cumplir con un
objetivo o meta; propósito, resultado.
Nuestro Señor Jesús en su sacrificio cumplió con Su propósito al venir a
este mundo y como resultado obtuvo nuestra total redención. Jesús saldó la
deuda del pecado y de la muerte, el dominio de Satanás terminó, su
autoridad expiró. Nuestra salvación es un hecho, no una promesa.
En Jesús la redención fue completa, Dios quedó satisfecho.
La promesas hablan de lo que Dios hará por nosotros, los hechos dicen
lo que Dios ya hizo.
Las promesas siempre hablan de lo que será y se tendrá; los hechos
hablan de lo que tiene ahora. Yo soy salvo; yo no seré salvo. En el
momento que confesamos al Señor Jesús como nuestro Salvador, ya soy salvo.
Sanidad divina no es una promesa, es un hecho ya. Cristo llevó
nuestras enfermedades. Como es un hecho, uno lo cree.
Yo soy bendecido. Es un hecho. Por cuanto soy bendecido, yo reclamo
mi bendición. Es un hecho, no una promesa.
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Copyright © por Mision Cristiana La Familia de la Fe Derechos Reservados. Publicado en: 2003-11-08 (9424 Lecturas) [ Volver Atrás ] |
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